RODRIGO NUÑEZ
CARLOS MACIAS
JORGE MARQUEZ
DANIELA ARANDA
AXEL SANTIAGO
LA DIVERSIDAD
CULTURAL
Muchos estados
del mundo consideran que la diversidad cultural es parte del patrimonio común
de la humanidad, y tienen políticas o actitudes favorables a ella.
En declaración
Universal de la UNESCO sobre la diversidad cultural se define como proceso que
garantiza la supervivencia de la humanidad que aspira a evitar toda tentación
segregacionista y fundamentalista que en nombre de las diferencias culturales,
sacralice esas mismas diferencias y desvirtué así el mensaje.
La diversidad de
culturas refleja la multiplicidad e interacción de las culturas que coexisten
en el mundo y que, por ende, forman parte del patrimonio común de la humanidad.
Según la UNESCO, la diversidad cultural es "para el género humano, tan
necesaria como la diversidad biológica para los organismos vivos".
La diversidad
cultural se manifiesta por la diversidad del lenguaje, de las creencias
religiosas, de las prácticas del manejo de la tierra, en el arte, en la música,
en la estructura social, en la selección de los cultivos, en la dieta y en todo
número concebible de otros atributos de la sociedad humana.
LA DIVERSIDAD
CULTURAL DE MÉXICO
La principal
consecuencia de la Conquista de México consumada por los españoles en 1521 fue
el mestizaje. Esta mezcla se dio en muy diversos aspectos: desde el más
evidente del mestizaje racial, hasta muchas variantes del que podríamos llamar
mestizaje cultural, de manera particular el que se refiere a las cocinas. En
esta materia alimenticia no hubo conquista sino unión, matrimonio, suma y
multiplicación.
Para comprender
los alcances del mestizaje gastronómico hay que tener presente que cada uno de
los dos elementos fundamentales —el indígena y el español— en realidad era un
cúmulo de conocimiento más allá de lo azteca y lo ibero. La cocina española
trajo a México buena parte de las tradiciones culinarias europeas, con una
importante dosis de hábitos provenientes del norte de África; hay que recordar
que apenas 30 años antes de la conquista de México, España a su vez había
concluido ocho siglos de permanencia árabe o mora en su ámbito peninsular.
Por su parte, el
territorio que hoy conocemos como México cobijaba a muy diversos grupos
indígenas perfectamente diferenciados entre sí, no sólo por sus variados
elementos culturales, como son el atuendo tradicional, la vivienda, las
costumbres religiosas o la cocina, sino por algo más tajante y evidente: el
idioma.
Cabe recordar
que, a finales del siglo xx, nuestro país sigue siendo uno de los principales
del planeta por lo que se refiere a su diversidad cultural indígena. Cuando una
cultura se empieza a perder o diluir, lo primero que comienza a desaparecer es
la lengua propia; por ello, la permanencia del idioma autóctono es el mejor
indicador de la sobrevivencia cultural de un pueblo, con sus rasgos originales.
Pues bien: a dos años del cambio del milenio, la India es el principal país del
mundo por cuanto al número de sus idiomas indígenas vivos, con la cifra de 72
(sin considerar las variantes dielectales). México está en segundo lugar en el
orbe con 62 idiomas, en pleno 1998. Para sopesar la importancia de esa posición
nuestra, conviene anotar que China tiene el tercer lugar con 48 lenguas y la
que fue la Unión Soviética tenía el cuarto lugar con 35. Todas estas cifras no
son meras disertaciones lingüísticas; reflejan algo más trascendente, como es
la supervivencia pasmosa de cultura ancestrales; en el caso mexicano, la
mayoría de las culturas indígenas son de muchos siglos de antigüedad, algunas
hasta de milenios.
Lo anterior
quiere decir que México es una potencia mundial en materia de culturas
populares y una de las manifestaciones más importantes de la cultura es la
cocina de los pueblos.
Nuestra
diversidad cultural, pluriétnica, no podría ser un fenómeno repentino: es el
desenlace actual de nuestra historia antigua. Aunque no es posible precisar
alguna cifra de manera corroborada, se puede afirmar que en aquellos años de la
conquista de Tenochtitlan , de seguro había en México más de cien grupos
étnicos diferenciados; naciones indias, les llamban entonces. Cada etnia tenía
sus propias costumbres gastronómicas, si bien con algunos patrones o troncos
comunes que eran —y siguen siendo— el maíz , frijol y el chile.
El mestizaje gastronómico se inicia en 1521 con la
caída de la ciudad de México a manos de los españoles y va desarrollándose
después a lo largo de tres siglos, a la par que avanzan las fuerzas militares y
religiosas de los conquistadores hacia el sur, el occidente y el norte de esta
metrópoli. Hay que recordar que, ya entrado el siglo XVIII, apenas se lograba
la conquista, allá por lo rumbos de Sonora y las Californias
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